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//fermín blanco
I can find that hole in the wall
and i know that they never will
The Clash-Bankrobber
Algo llama atención al hombre durante su caminata por el parque. Es un encabezado en el puesto de revistas: ‘Cesan búsqueda de desaparecidos por explosión de corporativo’ .
El hombre se aferra a las monedas de su pantalón. Paga por un ejemplar del diario y busca la noticia desarrollada en la principal de ‘País’, en la página tres.
Ha encontrado su nombre a la mitad del primer párrafo, junto al de alguien más: “y Roberto B, de 52 años, quienes, quedaron desaparecidos durante la explosión en el sótano de un edificio corporativo en la capital, el pasado mes de agosto”.
“Las autoridades indicaron que las labores de búsqueda serán suspendidas, porque no cuentan con el material adecuado para remover los escombros”.
El hombre se queda mirando las fotografías que complementan el texto.
Está petrificado porque acaba de ver en una de las imágenes su antiguo escritorio plantado en medio de la calle, carbonizado y con pedazos de vidrios encima.
En otra observa la entrada del edificio hecha pedazos; y recuerda cuántas veces la imaginó de esa manera.
La del final del texto lo ha atraído más. Es la carcaza de la laptop de su jefe en un primer plano. La reconoce por el sticker de cara feliz que tiene pegado en el centro. Mira cómo la cara está sonriendo a la cámara, aún quemada y deforme.
Para el hombre, esta es la imagen que mejor define la vida que perdió en la explosión.
Todas las viejas emociones le llenan los pulmones, lo sofocan: el descontento laboral, la soledad tras el divorcio, la sensación de haberse tirado a la mierda sin poner las manos…
El hombre piensa que convertirse en fantasma fue lo mejor que le pudo pasar.
Porque vivo fue un empleado de tercera. Un registro de deudas en el buró de crédito. Muerto, en cambio, ocupa la primera plana de un diario de circulación nacional. Es Roberto B, la víctima número 33 de la explosión del corporativo. El héroe de la clase trabajadora que murió en el cumplimiento de sus deberes.
Imagina la misa y el homenaje. Quizá habrá una placa dorada con su nombre afuera del baño de empleados.
También la gratitud de sus hijos y la redención con su ex esposa, porque la cláusula D del seguro de vida dice que el pago es triple cuando mueres en un accidente.
El hombre piensa en que es cierto que se está tranquilo al morir.
Relee la parte del artículo de la suspensión de la búsqueda de cadáveres antes de tirar el diario a la basura.
Sonríe. Se pregunta cuánto tiempo será bueno para otra vida…

