Esquivar las balas

Ernest Vail
Hay días así. Días en que sientes que todo se está acabando. Arcoíris muertos. Escaleras que solo están bajando. Miedo. ¿Sabes de lo que estoy hablando?
Ya sé que nadie dijo que fuera fácil. Me refiero a comenzar a disparar y luego escondernos. Tratar de querer a alguien, hacer que alguien te quiera, despertar, o por lo menos soñar que un día despiertas.
Y sobre todo nadie dijo que fuera fácil no confundirte con toda esa mierda de necesitar que alguien esté a tu lado. Nadie dijo que fuera fácil esquivar las balas y nadie dijo que fuera fácil no terminar enamorado.
Lo que trato de decir es que podría tatuarme tu cara en mi brazo, pero no estoy seguro de que las mujeres quieran vivir grabadas en los brazos de unos hombres que tal vez, algún día, no serán sus brazos.
Entonces tatuarme tu cara sería decir para siempre y nadie nos obliga a decir para siempre, porque después, algún día, solo quedará el daño que hicimos y el que nos hicieron, lo que robamos y lo que no pudimos robarnos. Y yo solo digo que las canciones suenan mejor en el pasado.

Uf, texto demoledor.
Este era el texto que buscaba!!! Recuerdo que lo leíste en la Ibero pero no lo encontraba por ninguno de tus blogs… oye ¿puedo publicarlo en una revista digital que pronto lanzaremos? He tratado de localizarte por mail y face pero no he tenido respuesta tuya… ojalá que aceptes. saludos!!
El pasado construye el futuro. Lo demas, cuentos para ignorantes
Todo suena mejor en el pasado. Ese es el problema con los tatuajes, arrastran el pasado.
Un tatuaje te vendría bien 🙂 Besitos, ogro que escribe.
«Nadie dijo que fuera fácil esquivar las balas y nadie dijo que fuera fácil no terminar enamorado». Pero tampoco nadie dijo que fuera tan complicado. Excelente y triste texto.
Me gusta la idea de terminar enamorado por no poder esquivar las balas. Y eso jode bastante, como solías decir.
qué lástima que las canciones siempre suenen mejor en el pasado 🙁
«¿Sabes de lo que estoy hablando?». Evidentemente nadie sabe de lo que estás hablando pero todos lo intuimos. Uno, como lector, se identifica con lo que el escritor quiere transmitir sin que nunca llegue a transmitirlo. Es la imposibilidad del decir. Sin embargo, al final, tras cuatro párrafos dulceácidos, se entiende perfectamente de lo que estás hablando. Un texto maravilloso. Un saludo.