El novio de la muerte

Despiertas y no sabes muy bien lo que pasó la noche anterior. Te quedan impresiones borrosas y un poco de dolor de cabeza. Sólo un poco. Entonces tres aspirinas y vomitar. Pero sigues sin tener claro qué sucedió anoche.

Primero llegan imágenes de ti caminando borracho por la calle, jugando con ella a seguir una línea que posiblemente ni siquiera exista. Es noche. No sabes qué tan noche. En la calle sólo hay perros sufriendo que un día fueron hombres que se murieron. Y tú y ella intentan caminar sobre esa línea, seguir la línea en el piso. Y parece que se van riendo. Dos borrachos tomados de la mano. Una maldita conexión espiritual. Eso parece.

Lo siguiente que recuerdas es a ella cantando una canción extraña. Una canción que habla sobre un corazón que todas las noches se larga y vuelve por las mañanas, crudo y destrozado.

Sé que cuando ella canta se refiere a mí. Pero no puedo arreglar nada porque nada puede mejorar. Todos repetimos el ciclo: anhelos/responsabilidad/culpa/veneno/falsos amigos/no te quieres a ti mismo (pero esto se podía esperar).

No soy nada. Le explico. No soy nada. Apenas un hombre con suerte. Uno de esos legionarios. El novio de la muerte.

El caso es que en mañanas como ésta lo único que hago es intentar encontrar nuevas molestias. Porque lo más lógico de este mundo es que las cosas empeoren. El problema es que al final acabo dando con las molestias de siempre. Miedo al tiempo y a la oscuridad. Un niño muerto que sigue creciendo. Un trabajo. Pagar impuestos. Rutina. Y. Malestar.

Lo último que recuerdo es su boca cantando. Una hermosa canción de amor y fracaso. Dice que no necesita que le deseen suerte. Dice que no necesita que le digan lo que debe desear. Dice que va a amarrar todas las estúpidas promesas del mundo con las agujetas mugrosas de sus zapatos y las va a tirar al mar.

14 comentarios en «El novio de la muerte»

  1. Mayra

    «No soy nada. Le explico. No soy nada. Apenas un hombre con suerte. Uno de esos legionarios. El novio de la muerte». Lo volviste a hacer, genial.

    Responder
  2. Isabel Mandujano

    de verdad te pasan estas cosas? ¡quiero tu vida!! jaja… me encantço, mucho, mucho. todas esas imagenes de una noche, tomados de la mano, borrachos, siguiendo una línea en el piso.

    Responder
  3. Ana

    «Una canción que habla sobre un corazón que todas las noches se larga y vuelve por las mañanas, crudo y destrozado». Sin duda habla de ti.
    Antes no escribías así y aunque odio la palabra creo que has «evolucionado».

    Responder
  4. Ximena

    1. No necesitas explicarlo no eres nada, novio de la muerte.
    2. ¿En serio eras tú el que decía que jamás sería escritor, que incluso los detestabas? Eres uno, y por desgracia para todos (para mí) uno muy bueno. Supongo que ahora te odiarás.
    3. I miss you so much motherfucker.

    Responder
  5. Graciela Mayoral

    Seguir una línea en el piso, borrachos, tomados de la mano… qué bonita imagen.
    Tus textos, como la canción de ella, son «Una hermosa canción de amor y fracaso».

    Responder
  6. marcela sáenz

    al final todos acabamos dando con los miedos de la infancia… sabes? es difícil saber tu edad a través de tus textos, a veces parecen escritos por un adolescente de 17 años enojado porque su novia lo dejó, y otras lamentos de alguien cansado, es interesante, sin embargo en éste se nota una «neutralidad»: amor y desencanto.

    Responder
  7. Beatríz Blanco

    Este es el cotraste que me gusta de lo que escribes: «En la calle sólo hay perros sufriendo que un día fueron hombres que se murieron. Y tú y ella intentan caminar sobre esa línea, seguir la línea en el piso. Y parece que se van riendo». Mundo podrido y amor.

    Responder
  8. Francisco C.

    me gustan tus relatos, carlos, todo ese aparente desorden está muy chingón. todos somos «niños muertos que seguimos creciendo» sin duda.

    Responder
  9. Pamela Mondragón

    «Todos repetimos el ciclo: anhelos/responsabilidad/culpa/veneno/falsos amigos/no te quieres a ti mismo (pero esto se podía esperar)». Jejeje Sí, de ti se podía esperar. Un beso muy grande escritor que no quiere ser escritor.

    Responder
  10. karen

    yo leía tu primer blog sudandotinta y luego te perdí de vista, hasta que me corrieron la voz de que escribías aquí… me gusta mucho lo que estás haciendo, ese ewstilo «raro», no lineal, hablar de todo y de nada, y siempre, al final, de «ella», aunque parace que ya no es la misma «ella» de antes… o tú eres otro…

    Responder
  11. Cinthya dorantes

    «No soy nada. Le explico. No soy nada. Apenas un hombre con suerte. Uno de esos legionarios. El novio de la muerte». ¡Genial! Con razón tu séquito de seguidores.

    Responder
  12. Mariana Ojeda

    Me encanta cuando relatas momentos sencillos pero como dices con una maldita conexión espiritual, son los mejores momentos que podemos pasar junto a alguien: borrachos, riéndonos y sólo siguiendo una línea en el piso, aunque el mundo sea un porquería y todos estemos repitiendo «el cliclo». qué bueno eres (aunque te ofenda que te digan escritor)

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *