Un mundo idiota
Venga, cariño, vamos a dejar de ser dos idiotas en un mundo idiota. Vamos a inventar el planeta otra vez. Un mundo de abecedario, pequeño y seguro. Un planeta donde todo vaya al revés. Donde las horas no encuentren relojes ni los días calendarios. Donde los meses no se junten en años. ¿Y luego qué? Y luego nada.
Porque al final nada de esto tiene demasiada importancia. Nada de lo que escribo. Nada de lo que haces. Nuestras preocupaciones ya las han tenido otros. Y nuestros sueños. Somos lo que ya hemos sido. Somos la repetición del desconsuelo. ¿Y eso qué? Y eso nada.
Míralos a ellos. Míralos en cualquier avenida. Caminando. Son gente cansada. Preocupados. Pero de algún modo todos hemos caído en la trampa. De algún modo todos creemos que las cosas que hacemos tienen relevancia. ¿Y para qué? Y para nada.
En realidad, la mitad de las cosas que decimos son mentira. Y la mitad de las cosas en las que creemos también son mentira. La gente dice que más vale prevenir que lamentar. La gente dice que después de la tormenta viene la calma. Y en general la gente dice un montón de estupideces. Pero después de la tormenta vienen otras tormentas. Y luego un día nos morimos. ¿Y después qué? Y después nada.
Y lo malo es la incertidumbre del día. No saber qué pasará mañana. No estar seguros de casi nada. Y nunca lo estaremos. ¿Y eso qué? Y eso nada.
Pero no te preocupes, cariño. Nada de esto tiene demasiada importancia. Si al final del día piensas que todo es una mierda, que la realidad es una fragilidad, estaré ahí para decirte que me pasa lo mismo y que no tengo remedios caseros con magia. ¿Y al final qué? Y al final nada.


Me pasa lo mismo, cariño. Caí en la trampa.
¡Ya se te extrañaba! Me refiero a tus textos… jeje pero valió la pena la espera, me gustò mucho éste. Nada de esto tiene demasiada importancia. Ni mi comentario ni nada. Tus textos son «remedios caseros con magia».
«Un planeta donde todo vaya al revés. Donde las horas no encuentren relojes ni los días calendarios. Donde los meses no se junten en años». Venga, cariño.
¿Qué pasó? Es como si te quitaras las arrugas de la cara, el polvo del cabello, o como si eliminaras 80 o 90 actualizaciones de Facebook, entonces nos encontrariamos con el autor de este texto. No hay duda mi estimado Carlos, me dejaste impresionado. ¿Y qué pasó? Y no pasó nada, sólo escribiste. Qué será de cuando pase algo. Saludos.
Me gusta tu mundo idiota.
«Pero después de la tormenta vienen otras tormentas. Y luego un día nos morimos». Un resumen negro de la vida. Creo que hay más que eso pero es más romántico decir que solo hay eso y a ti te queda bien decirlo
Bonito, bonito, le bajaste un poco a tu mal humor y te quedo algo muy bonito. Sabes hacer las mejores promesas: «Un mundo de abecedario, pequeño y seguro. Un planeta donde todo vaya al revés. Donde las horas no encuentren relojes ni los días calendarios. Donde los meses no se junten en años».
¡Quiero ese planeta nuevo!
que lástima que la mitad de las cosas que escribes también son mentira. Me gustaría que tu «mundo idiota» existiera 🙂 besito
Me gustó la analogía de la “trampa”. Todos creemos que las cosas que hacemos tienen importancia y ese “creer” es engañarnos. El primer párrafo es una miel muy rica. Gracias.
el sábado pasado creí que eras un tipito presumido, y lo eres… ¡pero es que escribes increíble! hay que seguir en contacto
«Remedios caseros con magia»… qué lindo.
Guay, la idea del trozo de papel con algunas lineas mola mola.
P.D. ¡Ni le jalas chido!