Porquería o consuelo

Mira, la mitad de mis intenciones para contigo son malas. No soy precisamente un tipo común. Sueño que dios se viene en mi cara y espío a mi vecina por la ventana del baño mientras se levanta las tetas con un sostén mágico. A mí se me escurre la pasta de dientes por mis labios de perro triste mientras tengo una erección.

Mira, soy un fraude y soy causa perdida, soy la equivocación que quiero que abraces. Soy la sonrisa idiota que me regresa un espejo y soy un paracaídas que no abre, una bomba de tiempo que no mata a nadie, el reloj que gira al revés.

Mira, el metro me parece un manicomio de gente que está demente y no lo sabe, el paradero es un corral de puercos que venden discos pirata y las calles son ríos con peces muertos que caminan sin saber a dónde ir.

Mira, en mi casa hay hormigas y con la renta venía incluido un gato flaco al que le puse «Porquería». Cada tres minutos pasa un avión que imagino son proyectiles de un dios cruel que un día darán en mi ventana y matarán a mi vecina (con su mágico sostén).

Mira, cómo te diré, eres la diferencia entre agonizar y estar muerto. Me das ratitos de estúpido consuelo y luego me clavas una lanza en el costado. Y yo no soy el Jesucristo de un cuento para estar resucitando un domingo a medio día.

Mira, a las cinco de la mañana veo montañas amarillas, cielos mugrosos, luces naranja, una hoguera encendida y dos perros durmiendo. No es una alucinación romántica, son sólo dos jodidos perros durmiendo. Hoy es un día soga al cuello, de llamarte, de dudas, de considerar un médium para hablar con mis muertos.

Mira, con suerte y soy  lo peor que pudo haberte pasado. Puedo darte caos y cosas rotas, sin remedio. Dame alucinaciones y desmayos, pequeñas recetas de confusión, inteligencia o ternura. Dame batallones de malos pensamientos que sitien mi cabeza e impidan el paso, incluso, a unas tetas tan fabulosas como las tuyas. Y que el mando de mi cabeza lo tome un piloto automático programado para estrellarse. Y lo que quede después de eso, los pedacitos que sobrevivan al choque, será lo que soy. Y seré tuyo.

carlos sánchez

6 comentarios en «Porquería o consuelo»

  1. Mariana

    Mira… me encantó este texto, sin adornos ni manías de «escritorcillo», de querer lucirse: es dolorosamente sincero y directo.
    Este párrafo me mató: «Mira, soy un fraude y soy causa perdida, soy la equivocación que quiero que abraces. Soy la sonrisa idiota que me regresa un espejo y soy un paracaídas que no abre, una bomba de tiempo que no mata a nadie, el reloj que gira al revés».
    Un beso (tú sabes).

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  2. Beatríz

    Es fasinante ese toque bukowsquiano es muy pesimista y apático pero también desesperadamente tierno. «Dame alucinaciones y desmayos, pequeñas recetas de confusión, inteligencia o ternura. Dame batallones de malos pensamientos»…
    Mwe hago tu fan!!

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  3. Ana

    Tenías razón: tus dos amigos escriben mejor que tú… y sin embargo yo no cambiaría sus hermosas historias por la miseria de tus palabras, aunque «me des ratitos de estúpido consuelo y después me claves una lanza en el costado».

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  4. Graciela

    me encantó tu relato complejamente sencillo de amor y pesimismo… No sè si pueda contactarte por aquí para tener tu autorización y reproducrilo en una revista. la publicamos en la Ibero. ojala que se pueda… (me han dicho que tienes una personalidad «especial» jeje)

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