( ¿1155? – ¿1204? )
En algún momento de lo que hoy, rigurosos discípulos de las cronologías y la estadística, dimos en llamar Siglo XII, un anónimo aprendiz del judío Maimónides tomó papel y dejó por escrito lo siguiente:
¿Qué es el alma? Es un territorio virgen porque casi nadie, puede que nadie en absoluto, ha llegado hasta él jamás. Pero la hemos construido imaginándola. Afirmamos que ahí está, hablamos de ella, la juzgamos, la consolamos, lastimamos, la acusamos culpable de todo, de los genocidios y de la literatura, incluso la negamos indignados, clamando que no existe porque nada podría alojar tanta miseria y tanto horror, por grande que fuera. Nadie contesta diciendo que si en algun lugar cabe todo aquello, es precisamente al interior de un ser humano. Al final nos convencemos solos de que existe, nos olvidamos de haberla inventado alguna vez. Y lloramos cuando se quiebra. O se va. Nadie advierte el instante silencioso en que el alma, a fuerza de imaginarla, se vuelve real.
La misma noche de su escritura, otorguémonos licencia de afirmar que apenas unos minutos después de haber escrito lo anterior, el joven, sin saber a ciencia cierta que acababa de partir en dos el camino del pensamiento religioso de occidente adelantando en casi cinco siglos el atropellado inicio de la modernidad, fue asesinado ante la puerta de su casa por un atribulado lío de faldas. Al día siguiente el manuscrito se perdió, entre la basura primero, entre escombros después, entre la historia al fin y al cabo, sin que nadie mas que su asesinado autor hubiera leído una sola línea jamás.


…como todo en la vida pasa, por azar he recibido este escrito. Me gustaría saber y tener el privilegio de formar y engrosar las filas. Espero recibir directamente todo lo que venga de parte de ustedes y de este blog. Soy mexicana radicada en los Estados Unidos de Norteamerica. Un abrazo que les acaricie el alma. Bravo chicos…son excelentes.
Y la acarició, tanto como saber que estos disparos llegan hasta allá y que cruzan la frontera de regreso con comentarios como el tuyo. Irma, de momento no contamos con algo parecido a un newsletter o a una lista de suscripción para recibir actualizaciones por correo, pero ojalá te animes a darnos un Me Gusta en Facebook para que por ahí andemos en contacto y recibas lo que se publica por aquí. Si te indico que nos agregues tu no es ni por asomo descortesía sino porque acabo de buscarte y ha aparecido una multitud de Irmas Vazquez, no he sabido adivinar cual eres tu. Cada uno de nosotros desarrolla, además, proyectos alternos a Letrasados. De mi parte, además de aquí tengo los lunes una columna recién estrenada en Ágora, del Colegio de México, se aloja en: http://www.colmex.mx/agora/blog/?p=3026
El nombre de la columna es Los Planos de Babel. Un abrazo grande y agradecido desde acá, de los Letrasados. Hasta la próxima, que será pronto, espero…
Arruinas el proyecto con tu egolatría.
Sergio, felicidades por tu estupenda narrativa. Ahora, en ese profundo contenido, descubro la subordinación del cuerpo, de la mente, al Maestro, ese Maestro llamado Alma. Seguiré tus pasos, luego entonces, dado el comentario superior en esta página, en el Facebook.
Un abrazo que recorre la selva de asfalto del Distrito Federal.
Celia Isabel Martínez Zwanziger